La educación el elemento clave para impulsar el desarrollo de la sociedad y la vía más eficaz para contrarrestar los efectos de la pobreza y evitar su transmisión a las futuras generaciones.
En este sentido, a pesar de que Puebla es la segunda ciudad con mayor número de universidades en el país, nuestra capital continúa acogiendo a 41,306 personas que no saben leer ni escribir, muchos de ellos de origen indígena, lo que acrecienta su condición de desventaja.
Tomando en cuenta lo anterior, la educación debe ser sin duda uno de los temas primordiales en la agenda de cualquier gobernante. La erradicación del analfabetismo y la disminución del rezago educativo, serán factores clave para que las personas tengan mayores oportunidades de desarrollo que les permitan aspirar a mejores trabajos y con ello elevar su calidad de vida.
Otro tipo de inversión necesaria es la capacitación en oficios y los microcréditos, que dotan a las personas de mejores herramientas para diversificar sus ingresos mediante el autoempleo y la creación de sus propias microempresas.